Lunes 03 de Octubre 2011.
Estimada comunidad de Ciencias Políticas,
Hay un momento para cada cosa en la vida de una persona y cada uno de los desafíos que nos planteamos conlleva responsabilidades, compromisos y empujes. Estoy lista para impulsar un proyecto de comunidad académica que tenga una gestión colectiva, inclusiva y altamente transparente.
Después de haber conversado con la gran mayoría de las personas que forman parte de la Asamblea de Escuela -colegas y representantes estudiantiles- abro la discusión y presento esta propuesta a toda la comunidad de Ciencias Políticas, a la que nos debemos y a la que le debemos mucho.
Por este medio, presento ante ustedes mi nombre como aspirante a la Dirección de la Escuela de Ciencias Políticas para el período 2012-2016. Por primera vez en la historia de nuestra Escuela se presenta la oportunidad de un debate abierto entre propuestas de gestión, de la ruta a seguir y del sueño que tenemos como comunidad.
Es también una oportunidad para validar nuestras teorías, enseñanzas y lecciones sobre el comportamiento político informado, crítico y propositivo; sobre la diferencia entre la discusión argumentada y el debate populista. Tenemos el reto de transformar esta elección en un ejemplo para otras unidades académicas y para nosotros mismos, atreviéndonos a ir más allá de las disputas personales que solo hacen padecer a la comunidad que las sufre y aletargan el brinco hacia la madurez académica. Y esta sólo se logra en colectivo.
Darse la mano para no perderse, es tarea difícil pero es posible; se requieren mecanismos para canalizar diferencias y fraguar compromisos de trabajo conjunto, la política de la avestruz sólo nos divide.
Los sueños se fraguan en colectivo, se construyen y se realizan a varias manos. La población estudiantil debe ser una de esas manos, esta ha mostrado creatividad, competencia, rigor y valentía al pelear por “las pasantías”, por las evaluaciones de los cursos y por exigir calidad de la enseñanza, entre muchos otros proyectos. Sin estas jóvenes energías, nuestra comunidad académica no tendría sentido alguno. Sin su voz, se gesta una brecha, “un abismo” -como me lo dijo una de ellas- entre el estudiantado, el cuerpo docente y el personal administrativo. Esta brecha está abierta y hay que cerrarla.
Imagino un colectivo preocupado por alzar vuelo en investigación con propuestas de alcance regional, involucrando a equipos multidisciplinarios e intergeneracionales, cuya preocupación mayor sea la consistencia y aporte a la ciencia, y no la adscripción administrativa de un proyecto en particular.
Imagino la posibilidad de impulsar la publicación de toda aquella investigación o reflexión que permita hacer avanzar a la Ciencia Política, aprovechando todos los mecanismos de socialización a los que tenemos acceso: publicaciones impresas nacionales e internacionales, publicaciones virtuales, blogs, sitios web, foros virtuales, conferencias presenciales y virtuales, entre otros. Nos miro aprovechando todos los avances tecnológicos al servicio de la crítica, de la discusión, de la socialización del pensamiento y del conocimiento que producimos. Nos miro con un decidido impulso a la expresión del libre pensamiento político, con apego irrestricto al rigor académico, al espíritu crítico y a la excelencia. Es hora de que la Escuela contribuya de manera significativa al desarrollo de la sociedad de la información y el conocimiento.
Imagino un desempeño docente de alto nivel, que involucre competencias temáticas pero también didácticas de colegas que se esfuerzan por cumplir a cabalidad la tarea de la enseñanza. No basta con evaluar las formalidades de entrega de programas, formatos y puntualidad. Pienso en la posibilidad de que el cuerpo docente más experimentado acompañe, de la mano, a jóvenes docentes que recién se incorporan. Y pienso en el diseño de espacios focalizados para este aprendizaje docente que facilite y apunte a la excelencia en este proceso sin fin de “aprender a enseñar”.
Me imagino una Escuela que trabaja de manera permanente en la formación de capacidades, destrezas y habilidades para la enseñanza de su personal docente. Sueño con una Escuela en la que el profesorado y sus estudiantes comparten de forma sistemática sus experiencias de enseñanza/aprendizaje.
Sueño con discutir de manera horizontal el “poder en el aula”, una reflexión sobre nuestras formas de evaluar y de cómo se nos evalúa. En esta discusión sobre la evaluación en dos vías, tanto de los instrumentos como de los resultados, se deben asumir compromisos claros sobre ¿Para qué evaluarnos? ¿Cómo vamos a evaluarnos?, y ¿Qué queremos hacer con esas evaluaciones?
La tarea y la pasión docente no necesariamente coinciden con el escalafón docente, por lo que esta construcción de aprender a enseñar sólo se logra, de nuevo, en colectivo, gestando para nuestra mejora, que toda la experiencia y el conocimiento en esta materia que tiene nuestra comunidad académica universitaria, la pongamos a disposición del cuerpo docente de ciencias políticas, que quiere mirar hacia adelante y que quiere tener el nivel de universidades de alto vuelo alrededor del mundo.
Sueño con proyectarnos como una comunidad científica y profesional que apuesta por la excelencia, con una visión crítica y participativa de su entorno, por estudiantes con una formación rigurosa y equiparada con las mejores Universidades del mundo. Imagino la posibilidad de intercambio con profesoras y profesores invitados de otras instituciones de enseñanza superior, de actores políticos y sociales discutiendo acciones, políticas, estrategias, reflexiones y propuestas con una comunidad politológica interlocutora válida, inteligente, con conocimiento, informada, con un manejo asertivo de las herramientas de la ciencia y con una visión humanista propia de nuestra alma mater.
Sueño con que nuestra comunidad tenga presencia en las discusiones nacionales y regionales, en espacios de opinión, espacios de reflexión y espacios de crítica. Para esto requerimos de una academia con perfiles de alto rango.
Necesitamos una reforma curricular de gran impacto, con un pensum que sea producto de la discusión entre especialistas, estudiantes, profesionales, personal docente y administrativo. Quiero soñar con una población graduada sin miedos a aplicar a una beca en cualquier país del orbe, que sienta orgullo por la comunidad académica que le respalda y que sienta seguridad de los conocimientos y herramientas adquiridas. Y sobre todo, que sienta la certeza de que forma parte de una comunidad académica competente, solidaria y rigurosa.
La dimensión ética debe estar presente en el quehacer académico y profesional de la disciplina. Por ello, debemos incorporar esta discusión en cada uno de los programas: la equidad de género, uno de los mayores desafíos del siglo presente, debe ser eje transversal en el programa de la carrera de Bachillerato y Licenciatura en Ciencias Políticas. De igual manera, la garantía de la accesibilidad a la enseñanza universitaria pasa por gestar una reforma curricular que contemple los principios de accesibilidad a la formación superior universitaria para las poblaciones con capacidades especiales.
Es posible asumir un liderazgo decisivo desde nuestra comunidad, para la propuesta y generación de políticas de inclusividad y accesibilidad en la universidad. De nuevo, es posible convertirnos en una unidad académica modelo en el impulso de políticas universitarias que garanticen derechos humanos básicos y en la vigilancia de su cumplimiento.
Sueño con una unidad académica que se logra articular de forma efectiva con las distintas instancias con las que tiene relaciones académicas: el Posgrado Centroamericano en Ciencias Políticas, el Doctorado en Gobierno y Políticas Públicas y el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), para potenciar las oportunidades de estudio e investigación con tesis, becas, asistencias para nuestra comunidad estudiantil, así como la posibilidad de aprovechar las redes de intercambio académico en beneficio de la comunidad docente y estudiantil de nuestra Escuela. Somos una de las pocas unidades académicas de Ciencias Sociales que tiene maestría, doctorado y unidad de investigación, debemos aprovecharlo al máximo para potenciar la excelencia.
Finalmente, sueño que nuestra Unidad Académica articula la toma de decisiones interna alrededor del diálogo, que se reactivan mecanismos democráticos de consulta como el Consejo Académico. Sueño además con un sector administrativo comprometido con los principios de transparencia, eficacia y solidaridad que aporta sustantivamente a la construcción de nuestra comunidad.
Les invito de la manera más respetuosa a participar de este debate. Me interesa compartir sus inquietudes, así como conocer sus reflexiones y propuestas sobre nuestra Escuela. Les agradeceré que me las envíen a mi correo electrónico personal ginasibaja@gmail.com o por medio del blog http://politicaacappella.blogspot.com/ diseñado para ese propósito o a mi cuenta de facebook http://www.facebook.com/profile.php?id=1021102197.
Pueden dejar notas en mi casillero. También estoy anuente a conversar a viva voz con quienes así lo quieran, podemos organizar conversatorios con colegas, estudiantes, sector administrativo, estoy abierta a sugerencias, críticas, preguntas y respuestas. Sus opiniones y recomendaciones serán tomadas en cuenta en la propuesta de programa de Gestión de la Escuela 2012-2016, que pronto les estaré entregando.
¡Estamos haciendo Escuela!
Saludos atentos,